sábado, 28 de julio de 2012

Aquella forma

Francisco llevaba el cuento lleno de orgullo. Se lo iba a mostrar a la maestra. Ella, se sorprendía siempre de las ideas de los niños, porque a pesar de que no poseían experiencia en la redacción siempre sus escritos tenían un toque de ingenio, de inteligencia, otro tanto de ternura.
Ahora que pasó el tiempo sigo sin saber cómo escribir, porque no quiero, por caprichoso, para no arruinar con la razón aquel estilo de antes, aquella forma de ver la vida.