sábado, 2 de marzo de 2013

...



Siervos de colores
Danzando en frenesí
Penas inquietantes
Lobos carmesí

Pesadillas orwellianas
Se van dejando tras de si
Amarillo, rojo, negro
Escondido un bisturí

Río campestre
Corriendo tras de mi
Huellas ondulantes
Un, dos, tres, hachís.

Caso cerrado



¿Para qué pensar en cosas que no tienen respuesta? O mejor dicho, en cosas que nuestra mente condicionantemente inferior de humanos no nos permite vislumbrar. Seria algo así como llegar a un absurdo matemático (es a veces en este punto donde se podría inferir que se creó por necesidad el conjunto de los imaginarios). Y si, efectivamente estoy hablando de la existencia humana. ¿Porqué o para qué existimos? Como forma de vida,  en este planeta. ¿Habría diferencia si no estuviéramos? ¿Pero qué habíamos acordado? -nada de pensar. Hay cosas que mejor no planteárselas porque como buenos humanos salimos con todas las de perder en este debate existencialista.
Hay cosas ante las que no se puede hacer nada. Caso cerrado.