Reina de un trozo de cielo
te encontré ordenando a un tornado
atacar mi corazón.
Diste vuelta las esquinas de mi razón
me volví una hoja de otoño
mecida por tu voz.
Todas las noches, también los días
jugando con los colores de la vida
dibujas vientos helados
y este bosque ya es una locura
de árboles congelados
que sueñan
que desean
no ser humanos.