sábado, 19 de mayo de 2012

ÁRBOL BLANCO


Me senté en una nube para descansar. Miraba el mar cuando de pronto, justo en medio, empezó a crecer un árbol. Sí, así sin más, como si fuese un cabello o un brazo. Tan extrañado me encontraba que no podía apartar la mirada, además jamás había visto un árbol tan blanco. Después empezaron a llover hojas y a cantar las aguas. Entonces me dio miedo y desee que todo volviese a ser como antes, y todo se apagó, la blancura del árbol misterioso desapareció, al igual que las hojas y el canto. Las aguas se calmaron. El viento cesó y la noche volvió a ser tan estrellada como siempre cuando me sequé las lágrimas y me levanté de la nube.