jueves, 14 de marzo de 2013

Calandría (6)- Algunas descripciones

Hasta el aire cuando entraba en sus pulmones era un aire puro, inocente. Lo exhalaba despacio, calmamente, sintiéndose liviana. Su tez oliva, pelo oscuro y lacio hasta los hombros, ojos castaño claro y rostro semejante al de otros miles de niños podrían haber aseverado que no había nada de especial en ella. 
El cielo era de un fluido con una densidad intermedia entre el aire y el agua por lo que se hacia posible la existencia de Carrols, que nadaban en ese medio. Se impulsaban mediante los largos cabellos que les pendían desde los costados de todo el cuerpo, desde la cabeza hasta la cola y cuando nadaban recordaban a las amebas. Estos seres podían ver la música y eran muy amigables, si uno les acariciaba bajo las fauces se ponían a ronronear y este hecho era muy gracioso porque la criatura era tan grande que el ronroneo (un sonido agudo e irregular) se producía con eco.